Método Waldorf

En primer lugar, os voy a comentar en que consiste este método de educación, que para mi es algo innovador e inusual, y finalmente realizaré una pequeña reflexión desde otro punto de vista diferente, que te recomiendo leer.



La metodología Waldorf es una técnica de enseñanza que nace en las premisas establecidas por Rudolf Steiner. Esta pedagogía está basada en la libre instrucción por parte de los alumnos, es decir, que sean autónomos a la hora de ir realizando y adquiriendo los conocimientos a lo largo del propio proceso educativo. Esta metodología fomenta sobre todo el grupo cooperativo entre los estudiantes, centrando en cada etapa educativa diferentes hipótesis de trabajo y enseñanza, que los alumnos irán adquiriendo de forma paulatina cuando estén preparados para asimilar dichos conceptos. En este caso, el docente es el encargado de ir observando a los niños y niñas en todo momento para ir introduciendo los conocimientos que precisen en cada una de las diferentes etapas educativas, fomentando en cada una de ellas las materias de arte, música y trabajos más artesanales y manipulativos.

Así, en la primera etapa educativa, en Infantil (0-6 años), la pedagogía Waldorf incluye el juego como motor principal para el propio aprendizaje, activando en el estudiante capacidades sumamente importantes, como son la creatividad (de la cual hablaremos luego) o el juego simbólico y libre, y centrándose en aspectos del desarrollo evolutivo como la psicomotricidad.

Algunas de las ventajas que ofrece este método es que parte siempre del propio momento del desarrollo en que se encuentra la persona para potenciar el aprendizaje más idóneo, abarcando todas las dimensiones del conocimiento.

Además, esta metodología se centra en el propio alumno y en lo que quiere aprender, en la investigación, la manipulación, el fomento de las capacidades y desarrollos evolutivos de los estudiantes y, sobre todo, en una reforma de los paradigmas tradicionales.

Así pues, esta metodología fomenta que los docentes partan de los intereses del alumnado para llevar a cabo sus intervenciones educativas, respetando sus ritmos de aprendizaje y desarrollo.

Un aspecto muy interesante es que al “evaluar” sin necesidad de exámenes o pruebas escritas, sino que utilizando otros métodos, el profesorado no está impartiendo la materia de forma que solamente prepare a los estudiantes para dicha prueba; sino que más bien, activa la potencialidad de las capacidades que el niño tenga en cada una de las materias o áreas del conocimiento. Lo que se propicia con ello es que dichas competencias se desarrollen de una forma más óptima para el aprendizaje y crecimiento.

Es aquí donde radica la importancia de la formación y el conocimiento por parte de los docentes de las metodologías activas e integrales. La meta es impartir una enseñanza que motive al alumnado, consiguiendo que se sienta integrado en el propio proceso.

Los métodos de enseñanza relacionados con esta pedagogía parten siempre del juego, la propia búsqueda, la experimentación… Para ello, se realizan talleres en grupos cooperativos, proyectos, temas de investigación, aprendizajes de un área en concreto… Sin olvidar que la base de la pedagogía Waldorf radica en la cultura de las artes como método para inculcar la creatividad y favorecer el desarrollo de las personas a lo largo de su vida. Para lograr dicho cometido se plantean actividades en talleres más relacionadas con tareas artesanales, como la carpintería, la experimentación con elementos de distintos tipos (agua en sus diferentes estados, aceite…), el cuidado del propio espacio, el cultivo de un huerto…

Con la metodología Waldorf se cambia el paradigma educativo tradicional que supone un aprendizaje más memorístico basado en libros de textos y elaboración de ejercicios más técnicos y menos creativos. ¿El objetivo final? Que cada alumno consiga sacar el máximo potencial de sus capacidades.

Aparte, por aquí os dejo un pequeño video que resume muy bien en que se basa esta pedagogía: https://www.youtube.com/watch?v=u6mtt1vztgg

Dicho esto, me voy a centrar en un ámbito específico del cual he investigado y es el que más interesante me ha parecido.  Este ámbito es el de las actividades que realizan al aire libre, ya que me parecen muy importantes, porque en la mayoría de las escuelas, quitando la hora del patio, toda la jornada escolar es en el aula, y esto al fin y al cabo puede ser bastante agotador y monótono.

Mientras, con el método Waldorf, se realizan numerosas actividades al aire libre como búsquedas del tesoro, jardinería, juegos de agua o de movimiento, les cuentan cuentos al aire libre o se realizan exploraciones por la naturaleza e incluso realizan construcciones de refugios. Algunas de estas actividades consisten en paseos por la naturaleza, cada uno con objetivos diferentes, como por ejemplo, en el caso de la búsqueda del tesoro, se les pide que encuentren determinados tipos de hojas o piedras, lo que les ayuda a fomentar la observación y el trabajo en equipo; en el caso de la construcción de refugios,  los niños deben construir casitas con materiales que encuentren, como ramas, palos u hojas, fomentando creatividad y habilidades prácticas.


                                                       
                                                       


Estas actividades, además de ser más entretenidas y divertidas, tienen varias ventajas en el desarrollo de los niños, como que promueven el desarrollo físico y la motricidad a través del juego activo, fomentan una conexión profunda con la naturaleza y estimulan la curiosidad y el respeto por el medio ambiente. Además, enriquecen el aprendizaje a través de experiencias sensoriales, estimulan la creatividad y la resolución de problemas, y fortalecen las habilidades sociales al fomentar la colaboración. Estas actividades también contribuyen a la reducción del estrés, impulsan la independencia, facilitan el aprendizaje práctico y despiertan un interés científico sobre el mundo natural. En conjunto, favorecen un desarrollo emocional saludable y son esenciales en el método Waldorf.

Además, he investigado sobre esta pedagogía y he encontrado que en Chile, también se realizan este tipo de actividades al aire libre que ayudan a fomentar la libertad y creatividad de los niños. Por aquí, os dejo también un video que he encontrado muy interesante en el que habla un poco sobre como funcionan y como son esas actividades, junto con los beneficios que ofrecen: https://www.youtube.com/watch?v=w24YSN7KXyM

Después de esta investigación, me parecería muy buena idea que se implantaran algunas de estas actividades en las escuelas normales donde todo el aprendizaje y enseñanza tiene lugar dentro del aula, ya que esto ayudaría tanto a profesores como alumnos, al hacer cosas diferentes. De esta manera, se fomenta el interés de los niños por aprender y hace menos aburrida la enseñanza, haciéndola menos monótona también para los profesores y educadores.

Y aquí mi reflexión:

Por otra parte, para darle un enfoque diferente y no tan académico y formal por así decirlo, me gustaría hacer una pequeña reflexión y dar mi opinión, pero desde el punto de vista de mi mini yo, es decir, si a mi mini yo (la Sara que estaba en primaria) le hubiera gustado hacer este tipo de actividades. Vamos a referirnos cuando era pequeña como Sarita, y antes de decirte si le hubiera gustado hacer este tipo de actividades, te voy a contar un poco como era yo en ese entonces. (Aunque tampoco ha cambiado mucho la cosa jajaja :)

Sarita, era una niña inquieta, todo el rato estaba de lado a lado, queriendo hacer cosas, era un poco vergonzosa a la hora de participar en clase, pero al final acaba consiguiendo quitarse ese miedillo de salir a exponer o de simplemente, preguntar dudas en clase. Aunque a día de hoy le sigue costando un poco. A Sarita le encantaba probar cosas nuevas, aunque cuando se trataba de inventar historias o escribir relatos inventados, la creatividad le fallaba un poco. Siempre recuerdo aquellos concursos de relatos que teníamos que escribir, y al final acababa dando un poco igual lo que escribieras porque siempre ganaban los mismos. Buenos, a lo que me refiero es que a la hora de inventar historias Sarita no era muy buena (cosa que me gustaría ser). Eso sí, excusas si que se me daba bien inventar jajaja, hay cosas que vienen de nacimiento.

Centrándonos ya, en esas etapas tempranas del desarrollo como primaria o incluso infantil, es donde considero que hubiera sido fundamental aplicar algunas metodologías utilizadas por en las instituciones Waldorf, que te ayuden a fomentar tu creatividad pero sin obligarte ni forzarte, sino que poco a poco vayas desarrollando esa faceta y que te pueda ser útil de cara al futuro.



Ahora sí, que me enrollo, a Sarita seguro que le habría ido bien salir de la rutina, porque es verdad que en primaria pues tampoco se hace mucho, no hay tantos deberes ni tanto que estudiar, pero el hecho de salir del aula, ya le da una visión diferente a la lección, solamente por ser algo inusual, y eso creo que hubiera hecho que aumentara nuestro interés y tuviéramos ganas de dar esa lección. A Sarita, le hubiera encantado realizar este tipo de actividades que, como ya he dicho, fomenten la creatividad y la estimulación de la imaginación, ya que considero que si de pequeña lo hubiera desarrollado, actualmente, sería bastante más creativa de lo que soy ahora (aunque tampoco es muy difícil), por lo que creo que es algo que se debe de trabajar de pequeño. 





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